Cardenal Dolan rinde tributo a sacerdote cubano que sirvió en N.Y.

13 de February de 2020
por Rhina Guidos Catholic News Service
El cardenal Timothy M. Dolan de Nueva York visitó y rezó el 11 de febrero, 2020 en el lugar donde están enterrados los restos del sacerdote Félix Varela en el aula magna de la Universidad de La Habana en Cuba. El padre Varela, quien nació en Cuba, pero llevó a cabo su ministerio en Nueva York, es candidato a la santidad. En 2012, el Vaticano declaró “venerable” al sacerdote, reconociendo así sus virtudes heroicas. Foto CNS-Padre Stephen Ries

LA HABANA (CNS) — El momento no fue nada íntimo, pero probablemente fue la mejor oportunidad que el cardenal Timothy M. Dolan tuvo para rendirle un tributo a un respetado sacerdote nacido en Cuba que ayudó a los inmigrantes irlandeses en Nueva York.

El arzobispo de Nueva York, seguido por un grupo de periodistas el 11 de febrero, se aproximó al sitio donde están sepultados los restos del padre Félix Varela en el aula magna del recinto de la Universidad de La Habana y empezó a rezar. El cardenal Dolan habló de los logros del padre Varela como catedrático y pensador, una persona de grandes contribuciones a su país natal pero también en su patria adoptiva.

El padre Varela nació en La Habana el 20 de noviembre de 1788, pero llevó a cabo su ministerio en Nueva York. Es un candidato a la santidad y en 2012 el Vaticano declaró al sacerdote “venerable”, reconociendo así sus virtudes heroicas.

El cardenal Dolan se detuvo allí en el último día entero de un viaje de misión del 7 al 12 de febrero a la isla. Estuvo acompañado por el obispo auxiliar Octavio Cisneros de Brooklyn, Nueva York, quien nació en Cuba y es el vicepostulador para la causa de canonización del padre Varela.

“Era un gran pensador, pero también era un hombre que hubiera dado todo lo que tenía por los demás”, le dijo el obispo Cisneros a los reporteros.

Y eso es lo que el obispo Cisneros quería enfatizar, que el padre Varela era un sacerdote antes que todo. El padre Varela fue ordenado sacerdote en La Habana, pero sirvió en Nueva York, incluso como vicario general, cuando la iglesia cooperaba con una ola de inmigrantes irlandeses y refugiados de otros países.  

Aunque muchos cubanos en la isla asocian su nombre con un patriota o un académico, fue principalmente un pastor –según el obispo Cisneros–. Sus restos fueron enterrados en San Agustín, Florida, donde él murió el 18 de febrero de 1853 a la edad de 64 años. Posteriormente, sus restos fueron trasladados a la isla y sepultados en el recinto universitario.

Aquellos que viajaron con el cardenal desde la Arquidiócesis de Nueva York repartieron estampas del padre Varela con una oración durante las Misas en Cuba que fueron presididas por el cardenal Dolan.

El sacerdote que ayudó a los pobres, oprimidos e inmigrantes en EE.UU — “ese fue el padre Varela”– puede que no sea un santo canónicamente, pero es un santo en los corazones de muchos, dijo el obispo Cisneros a los reporteros reunidos alrededor del cardenal Dolan para hacerle preguntas sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba.

El cardenal Dolan se detuvo allí, luego de un breve recorrido por el recinto de la Universidad de La Habana, donde se reunió con representantes de la universidad y del gobierno.

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