Papa bendice feligreses visitando para Solemnidad de la Ascensión

El papa Francisco saluda mientras mira hacia la Plaza de San Pedro después de rezar la oración “Regina Coeli” desde su biblioteca en el Palacio Apostólico del Vaticano el 24 de mayo de 2020. Fue la primera vez que se le permitió al público entrar a la plaza debido a medidas de apertura graduales durante la pandemia de coronavirus. Foto CNS-Vatican Media vía Reuters

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — La Plaza de San Pedro abrió al público el 24 de mayo, la Solemnidad de la Ascensión, y decenas de visitantes acudieron a la oración y bendición del papa Francisco al mediodía.

Desde que Italia anunció cierre nacional el 9 de marzo, el papa ha estado ofreciendo sus comentarios dominicales en vivo desde su biblioteca en el Palacio Apostólico y ha estado dando su bendición desde la ventana hacia a una plaza vacía.

Pero con medidas de apertura graduales, la Basílica de San Pedro se abrió al público el 18 de mayo y la plaza volvió a abrir el 20 de mayo.

La Solemnidad de la Ascensión fue la primera oportunidad para que decenas de visitantes, muchos portando máscaras y observando distancia social de los demás, vieran los comentarios del papa transmitidos en pantallas grandes en la plaza. El papa salió brevemente a saludar a la pequeña multitud desde la ventana, que gritó de emoción y aplaudió, mientras el papa impartió su bendición en silencio.

El día también marcó la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada en el Vaticano y en la mayoría de las diócesis el 24 de mayo. El mensaje del papa, publicado el 24 de enero, se enfocó en la importancia de compartir el “conocimiento de Dios” y los recuerdos, historias y experiencias significativas, de modo que puedan transformar la vida de las personas.

Después de rezar la oración “Regina Coeli”, el papa dijo que esperaba que el día animara a las personas a “a narrar y compartir historias constructivas que nos ayuden a comprender que todos somos parte de una historia más grande que nosotros mismos y que podemos mirar hacia el futuro con esperanza si realmente nos cuidamos como hermanos los unos a los otros”.

En sus comentarios antes de la oración, el papa dijo que la solemnidad también celebra el encuentro final de Cristo resucitado con sus discípulos en el monte, donde les confía que continúen su trabajo y proclamen su palabra en la tierra.

Aunque las personas pueden reconocer sus debilidades y limitaciones, y no sentirse a la altura de la tarea, no hay necesidad de desanimarse, dijo el papa, porque Jesús prometió: “estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Aunque el Cristo resucitado ha ascendido al cielo, mantiene su presencia en la tierra “a través de su Espíritu que guía a la iglesia a viajar en la historia como un compañero de viaje para cada persona”, dijo el papa Francisco.

Cristo siempre está con y entre su pueblo, ofreciéndoles fortaleza, perseverancia y alegría. Su presencia se revela en la Palabra, los sacramentos y el trabajo constante del Espíritu Santo, agregó.