‘Ciudadanía fiel’: Evangelio no debe analizarse en términos partidistas

This logo appears on materials, study guides and videos related to the U.S. bishops’ quadrennial “Faithful Citizenship” document that provides guidance to Catholic voters during a presidential election year. CNS

CLEVELAND (CNS) — El documento cuatrienal de los obispos de Estados Unidos sobre la responsabilidad política adquiere sus raíces en la larga tradición moral de la Iglesia Católica que defiende la dignidad humana y el bien común de todos, expresó el arzobispo Paul S. Coakley de la Ciudad de Oklahoma, Oklahoma.

“El documento está destinado a proveer a votantes católicos la oportunidad de reflexionar sobre cómo su fe se interrelaciona con sus responsabilidades políticas y cívicas”, señaló el arzobispo, quien preside el Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano.

Titulado “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de los Estados Unidos a la responsabilidad política”, el documento se ha ofrecido como una guía para los votantes católicos cada año de elecciones presidenciales desde 1976.

Desde que se presentó por primera vez, dicho documento se ha actualizado y revisado en intervalos de cuatro años para reflejar los cambios en los problemas que enfrenta el país.

Sin embargo, el arzobispo Coakley aclaró que “Ciudadanía fiel” no es un mandato sobre qué candidato votar para un cargo público.

Votar, agregó, es una responsabilidad que debe tomarse en serio y que requiere un juicio prudencial para determinar quién puede servir mejor al bien común.

“Es probable que ningún candidato refleje todos nuestros valores”, dijo a Catholic News Service el 18 de agosto. “Pero creo que debemos entrar en oración. Necesitamos conocer nuestra fe. Necesitamos estudiar nuestra fe. Necesitamos recurrir al catecismo y aprender lo que pueda enseñar sobre ciertos aspectos.

“Este documento pretende ser eso, una guía oficial para la formación de conciencias que los católicos pueden utilizar mientras sopesan estas cuestiones”, expresó el arzobispo.

Además, continuó, “el Evangelio no se puede analizar en términos políticos o partidistas. El Evangelio nos llama a vivir de acuerdo con las normas y nuestra fe católica nos llama a adoptar normas que no sean divisibles en terminología de izquierda o derecha, republicana o demócrata”.

El documento no pasó por revisiones importantes para las elecciones de este año, pero será complementado con una carta de presentación, que fue objeto de un largo debate antes de ser aceptada por el cuerpo completo de obispos durante su asamblea general de otoño en noviembre.

En esta ocasión, el documento también va acompañado de una serie de cinco videos que destacan temas vitales de política pública.

El documento tiene tres partes.

La primera parte describe la responsabilidad de los católicos de incorporar la enseñanza católica al considerar su voto, así como su apoyo a una miríada de problemas de política pública que enfrenta la sociedad.

El texto explora una serie de preguntas relacionadas con el por qué la iglesia enseña sobre temas de política pública; quién en la iglesia debe participar en la vida política; cómo la iglesia ayuda a los católicos a hablar sobre cuestiones políticas y sociales; y lo que dice la iglesia sobre la enseñanza social en lugares públicos.

La segunda parte describe las posiciones políticas de los obispos sobre numerosos temas. Estos incluyen: la vida y la dignidad humana, la promoción de la paz, el matrimonio y la libertad religiosa familiar, la justicia económica, la atención médica, la migración, la educación católica, la promoción de justicia y la lucha contra la violencia, la lucha contra la discriminación injusta, el cuidado del medio ambiente, la comunicación, los medios de comunicación y la cultura de solidaridad global.

Los obispos dijeron que querían “atraer atención hacia aspectos con importantes dimensiones morales que deberían ser considerados cuidadosamente en cada campaña y cuando se tomen decisiones políticas en años posteriores”.

La tercera parte enumera los objetivos para la participación de los católicos en la vida política, ya sean ciudadanos, candidatos, o funcionarios públicos. En particular, invita a los católicos a evaluar cuestiones morales y éticas que emanan de sucesos de política pública. También enumera nueve objetivos que los católicos deben sostener en la vida pública.

“Ciudadanía fiel” también se basa en las enseñanzas del papa Francisco, el papa Benedicto XVI, San Juan Pablo II, San Juan XXIII, el Concilio Vaticano II, y el “Compendio de la doctrina social de la Iglesia”.

La carta de presentación recuerda a los católicos que “llevamos la riqueza de nuestra fe a la vida pública” y que “la fe y la razón informan nuestros esfuerzos por afirmar tanto la dignidad de la persona humana como el bien común de todos”.

La carta también manifiesta: “La amenaza del aborto sigue siendo nuestra principal prioridad porque ataca directamente a la vida misma, porque tiene lugar dentro del santuario de la familia, y por la cantidad de vidas que destruye. Al mismo tiempo, no podemos descartar o ignorar otras amenazas graves a la vida y la dignidad humana como el racismo, la crisis ambiental, la pobreza, y la pena de muerte”.

La carta concluye recordando a los católicos que “sean consistentes en traer su fe y marco de valores morales para así contribuir al trabajo importante en nuestras comunidades, nuestra nación y el mundo entero de manera continua, no solo durante la temporada de elecciones”.

El documento completo también está disponible en español.

El texto de “Ciudadanía fiel” se puede descargar como un PDF gratuito de USCCB.org, o se puede comprar en Store.USCCB.org.

Además de estar en inglés, los videos se produjeron en español, tagalo, y vietnamita.

Las producciones exploran varios aspectos de la enseñanza social católica mientras reflexionan sobre los adiestramientos del papa Francisco.

Los videos se publican en el sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en Faithfulcitizenship.org y el canal de YouTube de la USCCB en bit.ly/31DHDGN. Estos videos son parte del esfuerzo de los obispos por ampliar la difusión de información a la población a través del documento.

“La gente responde a diferentes medios”, comentó el arzobispo Coakley. “Hoy en día, la audiencia es experta en tecnología, especialmente los votantes más jóvenes. Los videos contienen imágenes poderosas y declaraciones breves que ilustran algunas de las enseñanzas incorporadas en el documento formal”.

Cuatro videos en inglés, de aproximadamente dos minutos de duración, examinan la participación de la vida pública, la protección de la vida y la dignidad humana, y la promoción del bien común y el amor a los demás. El quinto video es una recopilación de seis minutos de los aspectos más destacados de las cuatro piezas cortas.

Los videos en idiomas extranjeros son un poco más largos.

Cada video fue producido pensando en los jóvenes, expresó Jill Rauh, directora de educación y divulgación del Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano de la USCCB.

Junto con las imágenes y voces de los jóvenes, cada pieza presenta a un obispo que narra un aspecto de la enseñanza social católica. Cada producción termina con una oración diferente, escrita específicamente para la serie.

Las escenas que muestran a personas alimentando a los hambrientos, protegiendo la creación de Dios, consolando a los ancianos, cuidando a los niños, a las personas y familias migrantes, y participando en discusiones civiles son enfatizadas en las producciones.

“Los videos están destinados a reflejar la enseñanza de los obispos en ‘Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles'”, explicó Rauh. “Realmente intentan hacer que la enseñanza sea más accesible”.

Otros recursos de gran alcance están disponibles para parroquias, escuelas, grupos de oración, y otras partes interesadas a través de la página web de “Ciudadanía fiel”.

Mientras el verano se aproxima a su fin y el día de las elecciones, que es el 3 de noviembre, se acerca, las diócesis y parroquias han estado preparando el uso de los recursos de “Ciudadanía fiel”, según los directores de ministerios sociales en todo el país.

El arzobispo Coakley indicó que los obispos esperan que la orientación ofrecida en los materiales de “Ciudadanía fiel” reciba mayor atención este año.

“Mi esperanza y oración es que los católicos que realmente quieren que su fe influya en su toma de decisiones cuando se trata de ir a las urnas, consideren las reflexiones de este documento en lugar de

simplemente acudir a su fuente de noticias favorita”, dijo. “Esa será una clase de orientación muy diferente a la que reciben de su presentador favorito de noticias por cable”.

“Esta es nuestra oportunidad de aportar una luz diferente a una responsabilidad cívica fundamental muy importante”.

A partir de septiembre, se reanudan audiencias generales semanales del papa

Nuevos miembros de la Guardia Suiza se mantienen firmes durante su ceremonia de juramento en el patio San D·maso del Palacio ApostÛlico del Vaticano en esta foto de archivo del 6 de mayo de 2015. A partir del 2 de septiembre, el papa Francisco reanudar· su audiencia general con el p˙blico en ese patio. Foto CNS — Paul Haring

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Veintiséis semanas después de su última audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro, el papa Francisco reanudará sus audiencias con el público, pero en un patio del Vaticano.

La Prefectura de la Casa Pontificia dijo el 26 de agosto que los fieles podrían asistir a las charlas durante audiencia general de los miércoles a partir del 2 de septiembre.
Se seguirán las normas para controlar la propagación del coronavirus, dijo la prefectura en un comunicado escrito, y para el mes de septiembre, las audiencias se llevarán a cabo en el patio San Dámaso del Palacio Apostólico.

La asistencia “estará abierta a cualquier persona que desee” participar, y no se necesitan boletos, dijo.

Desde el 11 de marzo, el papa Francisco había estado transmitiendo en vivo sus discursos para la audiencia general desde la biblioteca del Palacio Apostólico. Había ayudantes presentes para leer las Escrituras y resúmenes de su discurso en una variedad de idiomas, pero no pudieron asistir visitantes ni peregrinos.

La última vez que se realizó la audiencia con el público presente fue el 26 de febrero, miércoles de ceniza, en la Plaza de San Pedro. La cita semanal no había sido programada para el 4 de marzo porque cayó dentro del tiempo programado para el retiro anual de Cuaresma del papa, al que el papa Francisco no asistió porque tenía un resfriado.

Al comenzar nuevo puesto, obispo de Beaumont le tocó enfrentar huracán

Destroyed planes in Sulphur, La., lie damaged around a Southland Field hanger in the aftermath of Hurricane Laura Aug. 27, 2020. CNS photo/Adrees Latif, Reuters

WASHINGTON (CNS) — Habiendo crecido en Luisiana, el obispo David L. Toups conoce algo de los huracanes. Sin embargo, nunca esperó que en menos de una semana después de su primera asignación como obispo, en la Diócesis de Beaumont, Texas, se tuviera que preparar para enfrentar un gran huracán.

El 26 de agosto, el Huracán Laura se había intensificado, convirtiéndose en un huracán de categoría 4 (capaz de causar gran destrucción) cerca de la frontera de Texas y Luisiana el 27 de agosto.

El obispo Toups, ordenado e instalado como el sexto obispo de la Diócesis de Beaumont el 21 de agosto, casi desde un principio comenzó a cerrar oficinas parroquiales debido a la tormenta, ayudando a otros a evacuar y haciendo planes para ayudar a la comunidad después del paso del huracán. En medio de este proceso, dijo “me subí a mi camioneta y bendije el Río Neches con el Santísimo Sacramento”.

El Río Neches en Beaumont, que bendijo el 26 de agosto, se considera una de varias áreas potencialmente problemáticas durante las marejadas ciclónicas.

“Este no es el comienzo que esperaba”, comentó el obispo Toups, de 49 años, con algo de humor el 26 de agosto en una entrevista con Catholic News Service. “Empiezas un nuevo trabajo y piensas, está bien, tomémonos nuestro tiempo, aprendamos nombres. Pero, ya sabes, Dios me ha preparado para esto, desde que crecí en el sur de Luisiana, crecí con huracanes”.

Cuando era seminarista, el obispo Toups dijo que ayudó a manejar un refugio de la Cruz Roja durante el Huracán Andrew en Miami. Y como rector de un seminario, también ayudó a otros a prepararse para tormentas grandes. Además, la Diócesis de Beaumont ya tenía un “maravilloso procedimiento de preparación de parroquias”, agregó, teniendo contratistas a llamado para ayudar después de las tormentas y un sistema para alistar zonas de descanso para ayudar a la comunidad después del paso del huracán.

El obispo ha preparado una “casa” improvisada en su nueva oficina en el segundo piso del centro pastoral de la diócesis, un “edificio sólido” en un terreno elevado. Un par de botas de goma están al pie de lo que parece ser una cama inflable en una foto que la diócesis publicó en su página de Facebook.

“Vea las botas al final de mi colchón de aire, ¡esperaba usar botas de cuero antes de usar botas de goma!” él indicó. “Con suerte, estas botas me permitirán navegar entre el centro pastoral y la Catedral Basílica”.

Incluso mientras continúa preparando la diócesis, contactando a sacerdotes y al personal religioso y laico que han tenido que evacuar, continuó rezando la Coronilla de la Divina Misericordia a las 3 p.m. (hora central), que es transmitida en vivo junto con las misas diarias a través de Facebook.

“Recordemos especialmente en nuestras oraciones a nuestros socorristas, trabajadores esenciales, y todos los demás que no han podido evacuar las áreas amenazadas”, dijo la diócesis en Facebook. “El obispo Toups también está pidiendo oraciones por nuestros medios de comunicación locales y nacionales que se encuentran en peligro para poder brindarnos información”.

Sobre permanecer en Beaumont en lugar de evacuar, el obispo Toups explicó en Facebook que lo hizo para “poder comunicarme más rápidamente con nuestras parroquias en el área de los 9 condados y dar a nuestros fieles un sentido de unidad entre ellos sabiendo que su pastor está aquí y disponible. Para que sepan que estoy aquí cada día orando por ellos”. Quería ofrecer esperanza y consuelo a quienes no pudieron evacuar debido a su trabajo esencial o por razones de salud.

“Quiero que el pueblo de Dios sepa que estoy aquí ofreciendo misa y rezando ante el Santísimo Sacramento, que estoy con ellos en medio de todo esto, especialmente después que pase la tormenta para poder estar allá afuera, simplemente poder estar presente “, expresó. “No hay mucho que pueda hacer, pero puedo estar con la gente y puedo guiarlos en oración, eso es lo que hace un obispo”.

La diócesis acepta donaciones para ayudar en su sitio web www.dioceseofbmt.org, pero el obispo dijo que también acepta oraciones.

“Bueno, si no pueden estar aquí (para ayudar), pueden orar”, expuso. Eso es lo que mejor hacemos, eso es lo que somos . . . Ciertamente sé que habrá mucho apoyo de parte de hermanos y hermanas de todo el país. Somos el cuerpo de Cristo y cuando un miembro del cuerpo sufre, todos sufrimos y todos nos ayudamos unos a otros, lo hemos experimentado antes como iglesia nacional. Cuando varias áreas están en peligro, acudimos en su ayuda”.

El obispo Toups comentó que se siente bendecido de estar allí para ayudar, especialmente porque los huracanes no son extraños para él.

“Gracias a Dios que envió un obispo a Beaumont que está familiarizado con esto”, agregó. “Quiero decir … de verdad es una bendición. Quiero decir si alguien estuviera aquí de Ohio y el primer día, si hubiera estado aquí, no sabría lo que está pasando (durante un huracán). Al menos el Señor ha preparado el camino para que mi corazón sepa a lo que nos enfrentamos”.

Papa empezará nueva serie sobre doctrina social debido a la pandemia

Pope Francis greets Cardinal Luis Ladara, prefect of the Congregation for the Doctrine of the Faith, at the Vatican Jan. 30, 2020, during the congregation’s plenary meeting. CNS photo/Vatican Media

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) –En vista de la actual pandemia del COVID-19 y la crisis ambiental y social a nivel mundial, el papa Francisco anunció que empezará una nueva serie de charlas en su audiencia general orientada a ayudar a construir “el futuro que necesitamos”.

“En las próximas semanas, les invito a afrontar juntos las cuestiones urgentes que la pandemia ha puesto de manifiesto, males sociales por encima de todo. Y lo haremos a la luz del Evangelio, de las virtudes teológicas y los principios de la doctrina social de la iglesia”, dijo el 5 de agosto durante su audiencia general semanal.

“Exploraremos juntos como nuestra tradición social católica puede ayudar a la familia humana a sanar este mundo que sufre de serias enfermedades”, dijo el papa.

La audiencia, transmitida en vivo desde la biblioteca del Palacio Apostólico, fue la primera charla en la audiencia general del papa desde que las citas fueran suspendidas durante julio, un mes en que la agenda del papa suele estar menos recargada debido a las vacaciones de verano.

Empezó su charla destacando cómo la pandemia continúa generando enfermedad y muerte a tanta gente y está “causando profundas heridas, exponiendo nuestra vulnerabilidad”.

“Muchas personas y familias están viviendo un tiempo de incertidumbre debido a los problemas socioeconómicos, los cuales afectan especialmente a los más pobres”, dijo.

Manteniendo el enfoque en Cristo, los cristianos pueden encontrar fortaleza y sanación en el Evangelio y las virtudes de la fe, esperanza y caridad –agregó.

Estos son dones de Dios “que nos curan y nos hacen sanadores, dones que nos abren a nuevos horizontes, incluso mientras estamos navegando las complicadas aguas de nuestros días”.

Los católicos tienen que renovar su experiencia con el Evangelio, el cual “nos invita a asumir un espíritu creativo y renovado”, destacó. “De esta manera, seremos capaces de transformar las raíces de nuestras flaquezas físicas, espirituales y sociales y las destructivas prácticas que nos separan entre sí poniendo en riesgo a la familia humana y nuestro planeta”.

Jesús ofrece tantos ejemplos de sanación, no solo de sufrimientos individuales y físicos sino también de dolencias espirituales, sociales y de relaciones –dijo.

Como discípulos de Jesús, “podemos preguntarnos: Hoy, ¿de qué manera podemos ayudar a sanar nuestro mundo?” porque sus discípulos también están llamados a continuar su trabajo de sanación y salvación “en un sentido físico, social y espiritual”.

La iglesia ofrece los sacramentos y caridad y cuidado concretos, pero no es “una experta en prevención o cura de pandemias. Ayuda con los enfermos, pero no es una experta”, dijo el papa.

Ni tampoco la iglesia emite específicas directrices sociopolíticas porque “ese es el trabajo de los líderes políticos y sociales”, quienes, no obstante, pueden ser guiados por la luz del Evangelio –agregó.

A lo largo de los siglos, la iglesia ha desarrollado muchos principios sociales “que pueden ayudarnos a avanzar a fin de preparar el futuro que necesitamos”.

Subrayó que los principios fundamentales son: la dignidad de la persona, el bien común, la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiariedad y el cuidado del planeta, “nuestra casa común”.

“Estos principios ayudan a los líderes, los mismos que son responsables por la sociedad, a fomentar el crecimiento y también –como en el caso de la pandemia– la sanación del tejido social y personal”, dijo.

“Es mi deseo que todos reflexionen y trabajen juntos, como seguidores del Jesús sanador, para construir un mundo mejor, lleno de esperanza para las futuras generaciones”, dijo el papa Francisco. 

Inmigrantes con síntomas de COVID-19 sufren en silencio temiendo deportación

Honduran immigrants deported on a flight from Mexico April 15, 2020, demand to be freed as they are bused to a shelter in Tegucigalpa, Honduras, to be quarantined during the coronavirus pandemic. CNS photo/Jorge Cabrera, Reuters

ST. PAUL, Minnesota (CNS) – Raúl Castaneda, de 48 años, no se sentía bien y experimento fiebres fluctuantes y cansancio durante las dos semanas antes de su muerte debido al COVID-19 en abril. Pero no quiso buscar atención médica.

Él y su familia carecían de seguro médico, dijeron sus seres queridos y amigos. Pero al ser un inmigrante en el país sin papeles, temía ser arrestado y expulsado del país. Sin duda, eso fue un factor por no buscar atención médica.

“En todo momento estaba consciente del peligro de que lo arrestaran”, dijo Carlos Urrutia, un inmigrante como Castaneda que aboga por la justicia económica y racial a través de ISAIAH, una coalición de comunidades religiosas con sede en St. Paul. “¿Por qué no pensaría que si iba al hospital, además del dinero, por qué no pensaría que es una persona que ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) podría arrestar?”

Urrutia, de 46 años, y Richard Podvin, ambos miembros, igual que Castaneda, de la parroquia St. Odilia en Shoreview, dijeron que temen que la situación de Castaneda sea igual que la de muchos inmigrantes indocumentados, que podrían sufrir con el nuevo coronavirus, arriesgando sus vidas y las vidas de sus seres querido.

“Los inmigrantes indocumentados a menudo no tienen seguro, no tienen recursos financieros para pagar los costos de la sala de emergencias y se sienten presionados para ir a trabajar sin importar cómo se sientan, para mantener a sus familias”, dijo Podvin. “Además, temen ser una ‘carga pública’ y luego se les niega la consideración” para la residencia permanente.

Sin embargo, dijo Podvin, el gobierno federal ha dicho que no considerará atención médica por COVID-19 u otras enfermedades transmisibles un factor en las determinaciones de “carga pública” que son hechas por el gobierno federal mientras intenta garantizar que los inmigrantes que ingresan al país o buscan la residencia permanente puedan mantenerse económicamente.

Pero para muchos inmigrantes, ese mensaje de esperanza se ofuscó cuando la administración Trump en febrero, amplió su definición de carga pública, de alguien que podría depender de la asistencia económica o de la atención institucionalizada a largo plazo del gobierno, para incluir también a los inmigrantes que reciben asistencia pública como Medicaid, vales de vivienda, asistencia de alquiler o cupones de alimentos, dijo Podvin.

Esa definición más amplia ha provocado temores entre los inmigrantes que buscan no llamar la atención, dijo.

Podvin, de 78 años, un trabajador social psiquiátrico jubilado, habla español con fluidez y es activo en la comunidad latina de St. Odilia, donde conoció a Castaneda y a la compañera de Castaneda, Enedelia Martínez, de 47, y sus dos hijos, Elena de 14 años y Paolo, de 9 años, que asisten a las escuelas públicas en Roseville y Little Canada.

Podvin se puso en contacto con The Catholic Spirit, periódico de la Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis, para llamar la atención a la muerte de Castaneda y la difícil situación de los inmigrantes en el país sin papeles que temen buscar atención médica durante la pandemia.

Es importante que las personas de la comunidad conozcan la protección que brinda el gobierno federal, para que puedan compartir esos hechos y alentar a los inmigrantes indocumentados a buscar ayuda cuando la necesiten, dijo Podvin. Buscar la atención médica adecuada también protege a la comunidad en general, dijo.

Con Urrutia y Podvin actuando como intérpretes, Martínez dijo que aunque es una inmigrante indocumentada, quiere contar lo que le pasó a su familia para ayudar a otros. Se siente relativamente cómoda compartiendo su nombre porque no cree que será un objetivo de alta prioridad para los funcionarios de ICE, dijo. Aun así, ella y Castaneda, quienes llegaron a Estados Unidos desde México hace casi 20 años y tuvieron a sus hijos en este país, siempre han estado conscientes del riesgo de deportación. Si fueran deportados, eso podría separarlos de sus hijos, que son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, dijo Martínez.

“El miedo siempre ha estado en nuestras vidas”, dijo. “Pero cuando llegó la enfermedad, nunca pensamos que se pondría tan mal”.

Tuvieron mucho cuidado para evitar contraer el coronavirus, dijo Martínez. En su grupo de oración semanal de aproximadamente 10 familias en St. Odilia, que se llevó a cabo en las casas de las personas y les dio tiempo y acompañamiento para rezar el rosario y orar unos por otros, Martínez se aseguró de que todos se mantuvieran a 6 pies de distancia entre sí, usaran máscaras y se lavaran las manos.

A medida que la pandemia de coronavirus se profundizaba en Minnesota, ese grupo de oración comenzó a usar reuniones virtuales en Zoom y ha crecido a unas 30 familias, incluso familiares y amigos de personas en El Salvador, México y otros países, dijo Podvin.

Castaneda y Martínez se ganaban la vida cocinando, lavando platos y limpiando en restaurantes en Shoreview y Roseville.

Cuando el gobernador Tim Walz cerró restaurantes, bares, salones, iglesias y otros lugares de reunión en todo el estado el 18 de marzo, el horario de la pareja se redujo considerablemente. Pero continuaron ayudando a limpiar los dos restaurantes donde trabajaban, ya que los dueños del restaurante anticiparon abrir nuevamente en una fecha posterior, dijo.

El 4 de abril, después de ayudar a limpiar un restaurante en dos días laborales diferentes, Castaneda llegó a casa sintiéndose enfermo e inusualmente cansado, dijo Martínez.

Pero empezó a sentirse mejor y la semana siguiente trabajó dos días más. Pero para el 18 de abril tenía fiebre alta y se sentía bastante enfermo, dijo Martínez, y agregó que ella también se sentía enferma.

Los síntomas de cada uno de ellos aumentaron y disminuyeron, y no llegaron a un punto de emergencia hasta el 25 de abril, cuando otro miembro de la familia determinó que era hora de ir al hospital. Castaneda se duchó y se peinó, pero eso le quitó toda la energía y “sólo quería acostarse de nuevo”, dijo Martínez.

Cuando se levantó para intentar salir por la puerta, tuvo dificultad para respirar y empezó a temblar. Martínez dijo que lo agarró gritando: “No, no me dejes ahora, no me dejes ahora, Raúl”.

Llamaron a una ambulancia y a Martínez se le administraron primeros auxilios, pero no se podía sentir su pulso. Los paramédicos le pusieron oxígeno y lo conectaron a un desfibrilador, pero no pudieron resucitarlo.

Una autopsia mostró que Castaneda había contraído el nuevo coronavirus, y Martínez también dio positivo. Los funcionarios médicos no examinaron a sus hijos porque no mostraban síntomas, dijo Martínez, en lo que ella considera un error. Uno de ellos más tarde desarrolló fiebre pero se recuperó, dijo.

“Están realmente equivocados en no haber examinado a los niños”, dijo. “Entonces, ¿cómo sabemos que no están transmitiendo el contagio a otras personas?”

El hermano de Castaneda, que vive en Wisconsin, acogió a la familia. Practicaron el distanciamiento social y usaron máscaras mientras se quedaban con él. Ahora, la familia está de regreso en Roseville, viviendo en un complejo de casas móviles. Martínez está tratando de sobrevivir con la ayuda de familiares y amigos.

Eso ha incluido la ayuda de una campaña de GoFundMe montada por amigos que recaudaron más de $20,000 para ayudar a pagar por el funeral de Castaneda y ayudar a Martínez con el alquiler y otras necesidades inmediatas.

“Eso solo te dice cómo esta familia es querida no solo por sus amigos, sino por la comunidad”, dijo Urrutia. “Porque siempre están dando”.

Martínez dijo que algunas personas podrían argumentar que ella, Castaneda y sus hijos ni siquiera deberían estar en Estados Unidos al no tener la documentación adecuada. Pero la gente tiene derecho a mejorar a sus familias a través de la inmigración, y Estados Unidos ha hecho que eso sea extremadamente difícil, y en algunos casos casi imposible, obtener visas, lo que les llaman greencards (tarjetas de residencia) y ciudadanía, dijo.

Lamentando la pérdida de Castaneda y enfrentando un futuro incierto, Martínez dijo que sigue contenta de que su familia esté en los Estados Unidos.

“Este es un país que nos da muchas oportunidades y no quiero quitárselo a mis hijos”, dijo.

Autor alemán dice que papa retirado Benedicto se encuentra ‘frágil’

El papa retirado Benedicto XVI habla con su secretario privado, el arzobispo Georg Ganswein, en el aeropuerto alemán de Múnich antes de su partida a Roma el 22 de junio de 2020. Un autor con una larga y cercana relación con el papa Benedicto dijo a un periódico alemán que el papa retirado de 93 años el papa se encuentra “extremadamente frágil”. Foto CNS photo-Sven Hoppe, pool via Reuters

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Un autor que ha tenido una larga e íntima relación con el papa retirado Benedicto XVI le dijo a un periódico alemán que el papa retirado, de 93 años, está “extremadamente frágil”.

Peter Seewald, el autor que ha publicado cuatro entrevistas largas con el papa retirado, fue citado en la edición del 3 de agosto del periódico bávaro Passauer Neue Presse.

Seewald dijo que había visitado al papa Benedicto el 1 de agosto para presentarle una copia de la biografía autorizada “Benedicto XVI: Una vida”.

El papa retirado vive en el monasterio Mater Ecclesia en los Jardines Vaticanos. Seewald dijo que había visitado al anterior pontífice en compañía del arzobispo Georg Ganswein, el secretario personal del papa Benedicto.  

Passauer Neue Presse informó que Seewald describió al papa Benedicto como “extremadamente frágil” y que dijo que, aunque está mentalmente muy despierto, su voz apenas se puede oír.

La oficina de prensa del Vaticano dijo a finales del 3 de agosto que el arzobispo Ganswein insistió en que no había razón “para una especial preocupación” sobre la salud del papa retirado “más que la de por una persona de 93 años que está superando la fase más aguda de una enfermedad muy dolorosa, pero no terminal”–herpes zóster, a veces conocida como culebrilla.  

El papa Benedicto había viajado a Regensburg, Germany, a finales de junio para visitar a su hermano, Mons. Georg Ratzinger, que estaba enfermo y falleció en 1 de julio. Se informó que Seewald le dijo al periódico que el papa Benedicto regresó al Vaticano “muy enfermo” y que sufría de un doloroso caso de herpes facial.

El periódico también informó que, según el testamento espiritual del papa Benedicto, éste desea ser enterrado en la gruta bajo la Basílica de San Pedro, en la capilla donde reposaron los restos de san Juan Pablo II al principio, antes de ser trasladado al piso superior a la capilla de San Sebastián, en la basílica, después de su beatificación en 2011.

En 1981, el papa Juan Pablo le había llamado a servir como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Los dos trabajaron cercanamente durante los siguientes 24 años, hasta la muerte de san Juan Pablo en 2005.

Denunciando racismo, obispo de El Paso forma comisión un año tras masacre

Un joven reza cerca de un monumento conmemorativo el 6 de agosto de 2019, tres días después de un tiroteo masivo en una tienda Walmart en El Paso, Texas. Un año después del tiroteo, el obispo de El Paso, Mark J. Seitz, anunció la formación de un grupo para abordar el racismo y la ‘fuerte carga’ que llevan las personas de color en la comunidad. Foto CNS-Callaghan O’Hare, Reuters

WASHINGTON (CNS) — Habló sobre el proyecto mientras estaba rodeado de fotos de personas que habían sido residentes de El Paso, personas que pasaron los últimos momentos de sus vidas una tarde de verano hace un año, corriendo, buscando refugio de una lluvia de balas dentro de una tienda.

“Tendremos tiempo para orar, para el silencio, para recordar sus nombres, tanto los nombres de los que murieron como los de los que resultaron heridos ese día”, dijo el obispo Mark J. Seitz, de El Paso, Texas, al recordar el tiroteo masivo en un Walmart de El Paso el 3 de agosto de 2019. “Mencionaremos sus nombres y los recordaremos especialmente con nuestra oración activa, que creemos que puede ser la forma más poderosa de acompañar y ayudar a los que sufren”.

Pero la oración, aunque poderosa, debe ir acompañada de acciones para asegurarse de que el odio que pasó por la comunidad de El Paso ese día desaparezca, dijo el obispo Seitz el 1 de agosto, mientras se reunía con líderes cívicos y espirituales que anunciaban la formación de una comisión para examinar las formas que pueden llegar a la erradicación del odio que provocó el ataque que cobró la vida de 23 habitantes de El Paso e hirió a otras 25 víctimas.

“Realmente creemos que las ceremonias de recuerdo, aunque son importantes, y los momentos de oración, aunque son esenciales, no son suficientes”, dijo. “También tenemos que ver la realidad que causó esos eventos ese día y que estaban muy claramente presentes en la mente y el corazón del atacante”.

Monseñor Seitz fue claro sobre lo que creía que eran las motivaciones detrás del ataque del presunto tirador Patrick Crusius, de Allen, Texas. Cruisius enfrenta 23 cargos de crímenes de odio que resultaron en muerte, y 23 cargos de uso de armas de fuego para cometer asesinatos, entre otros cargos presentados contra él. Las autoridades han dicho que se cree que el ataque en el Walmart estaba dirigido a personas latinas, ya que el presunto tirador dijo a las autoridades que estaba apuntando a “mexicanos”.

Más tarde, las autoridades encontraron un documento presuntamente escrito por el tirador, descrito como antiinmigrante y que se refería a la “invasión hispana” del estado de Texas.

Fue “la presencia en nuestro país del racismo e ideologías de supremacía blanca, lo que claramente lo motivó”, dijo el obispo Seitz durante la conferencia de prensa donde se anunció la creación de la comisión.

“Él no inventó esa forma de pensar. Lo que sucedió ese día fue causado por toda una historia de pensamiento racista en nuestro país, de exclusión, de crear personas de diversos grados de valor en nuestras mentes, y tenemos que abordarlo”, dijo el obispo. “Entonces, lo que me gustaría proponer hoy es la creación de una comisión sobre la raza y equidad que trabajará en nuestra comunidad el próximo año”.

Aunque la comisión aún está en su infancia, Monseñor Seitz y otros líderes religiosos y locales se unieron para producir algo concreto, incluso en un momento en el cual la comunidad no pudo estar junta debido a las restricciones de la pandemia. Se llevó a cabo un servicio de oración interreligioso e incluyó sobrevivientes y familias de los fallecidos, pero la cantidad de personas fue limitada debido a la pandemia.

“Pensamos que esta podría ser una buena manera de comenzar este tiempo de recuerdo. Este fin de semana, el año pasado, un sábado por la mañana, justo a esta hora, se desató el caos en nuestra ciudad”, dijo. “Fue un día que cambió la vida de muchos, terminó con la vida de demasiados. No hay ninguna persona en El Paso o nuestra región que no haya cambiado por los eventos que vimos, que tuvieron lugar hace un año este fin de semana”.

Dijo que la idea de la comisión surgió para producir algo para honrar a los afectados y que no se limitó a un monumento conmemorativo.

“Entonces, la pregunta era: ¿cómo podemos conmemorar adecuadamente? ¿Cómo podemos recordar adecuadamente? Porque el mayor daño que podemos hacer a aquellos que perdieron la vida ese día, aquellos que resultaron heridos, es olvidar lo que realmente sucedió”.

Dijo que la comisión tendría miembros de una variedad de religiones y grupos con la idea de reunir a las personas para “una conversación honesta” dirigida a hacer cambios estructurales.

“Queda cada vez más claro para nosotros que las personas de color en nuestra comunidad les toca una fuerte carga”, dijo. “Necesitamos escucharlos … tenemos que lidiar con las (situaciones) que aún no alcanzan el ideal de igualdad del que se habló desde la época de nuestros padres y madres fundadores”.

Casi un tercio de obispos brasileños firma carta crítica del gobierno

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, aparece con una máscara protectora, antes de una ceremonia de la bajada de la bandera nacional en el Palacio Alvorada en Brasilia, el 24 de julio de 2020, durante la pandemia COVID-19. Un grupo de obispos brasileños firmo una carta crítica de su gobierno. Foto CNS-Adriano Machado, Reuters

SAO PAULO (CNS) — Un borrador de una carta firmada por obispos brasileños y programada para ser presentada al comité ejecutivo de la conferencia de obispos está causando reacción en los medios y la iglesia brasileña.

En la carta, más de 150 obispos acusan al gobierno federal de “incapacidad e ineptitud” al enfrentar la crisis de la pandemia de coronavirus.

“Cerrando los ojos a los llamados de entidades nacionales e internacionales, el Gobierno Federal demuestra omisión, apatía y rechazo por los más pobres y vulnerables de la sociedad, sean quienes sean: las comunidades indígenas, quilombolas (comunidades de ex esclavos afro brasileños), ribeirinhas (comunidades que viven por los ríos), las poblaciones de las periferias urbanas, de los conventillos y el pueblo que vive en las calles, por miles, en todo Brasil.”, dijo una parte de la carta obtenida por Catholic News Service.

En el documento, denominado “Carta al pueblo de Dios”, los obispos califican el momento difícil que enfrenta actualmente Brasil como una “tempestad perfecta”.

“La causa de esta tempestad es la combinación de una crisis de salud sin precedentes, con un avasallador colapso de la economía y con la tensión que se abate sobre los fundamentos de la República, provocada en gran medida por el presidente de la República y otros sectores de la sociedad, resultando en una profunda crisis política y de gobernanza”, dice la carta.

Dice que “las elecciones políticas que nos trajeron hasta aquí y la narrativa que propone la complacencia frente a los desmanes del Gobierno Federal, no justifican la inercia y la omisión en el combate a las desgracias que se abatieron sobre el pueblo brasileño. … Analizando el escenario político, sin pasiones, percibimos claramente la incapacidad e ineptitud del Gobierno Federal para enfrentar estas crisis”.

Los obispos que firmaron hablan del desdén mostrado por el gobierno del presidente Jair Bolsonaro por los sectores de educación, cultura, salud y diplomacia.

Los obispos contactados por CNS dijeron que el borrador se presentaría al comité ejecutivo de la conferencia de obispos en una reunión ya programada para el 5 de agosto. Sin embargo, la carta se filtró a los medios el 26 de julio.

El 30 de julio, más de 1,500 sacerdotes entregaron a los medios una carta apoyando la carta de los obispos. Los sacerdotes dijeron que los funcionarios del gobierno tienen el deber de actuar a favor de toda la población, especialmente de los más vulnerables, pero que “este no ha sido el proyecto del gobierno actual”.

Un sacerdote dijo que consideran la carta de los obispos “un documento profético de una porción significativa de los obispos de la Iglesia Católica en Brasil”.

Los sacerdotes reafirmaron su compromiso de defender la vida y el cuidado de los enfermos, criticando lo que ha hecho hasta ahora el gobierno brasileño.

“Simpatizamos con todas las familias que perdieron a alguien por esta enfermedad que cobra vidas y aterroriza a todos. Cerca de alcanzar las 100,000 muertes en esta pandemia, es inaceptable que no haya un ministro de salud en este gobierno, que pueda liderar las políticas para combatir el nuevo coronavirus”, concluyó la carta.

El obispo Manoel Ferreira dos Santos, de Registro, dijo a CNS que un grupo de unos 30 obispos “comenzó una discusión sobre la situación actual del país”.

El obispo Santos enfatizó que el grupo estaba preocupado por la falta de atención dada por el gobierno actual a los grupos más vulnerables de la sociedad brasileña. También señaló que este fue un proceso realizado por obispos individuales y no la conferencia como una entidad.

“Comenzó como consideraciones hechas por obispos individuales, no por el CNBB como institución”, dijo, usando el acrónimo portugués para la conferencia de obispos.

“Esperábamos tener una discusión al respecto al reunirnos y tal vez obtener la aprobación de la institución para que sea una carta abierta a la sociedad. No firmamos el nombre de la institución, firmamos como individuos”, agregó.

Sin embargo, el documento filtrado tomó una vida propia a fines de julio, y algunos periódicos brasileños insinuaron una profunda división entre los obispos brasileños. Los entrevistados por CNS, sin embargo, dijeron que aunque siempre han existido diferencias de opinión entre los obispos, no hay desunión dentro de la conferencia de obispos.

“Podemos tener opiniones diferentes sobre ciertos temas, pero prevalece la comunión”, subrayó el obispo Santos.

La conferencia de obispos brasileños confirmó que la carta incluía firmas de sus miembros y no refleja la posición de la conferencia, que cuenta con más de 450 obispos.

Algunos de los que firmaron incluyen al cardenal Claudio Hummes, arzobispo retirado de Sao Paulo y ex jefe de la Congregación para el Clero; Obispo retirado Erwin Krautler de Xingu; Arzobispo Leonardo Steiner de Manaus; y el obispo Mario da Silva de Roraima, el vicepresidente de la conferencia.

Obispos mexicanos aplauden fallo de la Corte Suprema sobre aborto

Un grupo provida reza durante una protesta en 2019 en las afueras del congreso local en Oaxaca, México. Foto CNS-Jorge Luis Plata, Reuters

CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — La Corte Suprema de México falló en contra de una propuesta que podría haber allanado el camino para la despenalización del aborto en todo el país.

En una decisión de 4-1 el 29 de julio, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia rechazó una propuesta para mantener una decisión de la corte inferior del estado de Veracruz. La decisión de Veracruz ordenó a la legislatura estatal reformar su código penal y eliminar las sanciones por aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo. La decisión de los jueces el 29 de julio no profundizó en el contenido del código penal de Veracruz.

La jueza Norma Pina, quien votó con la mayoría en contra de la propuesta, expresó su preocupación de que el tribunal no pudiera ordenar que otra rama del gobierno, la legislatura de Veracruz, tome ciertas acciones o actúe como legisladores.

“La Corte no puede sustituir al Congreso para ordenarle un contenido legislativo específico, porque no existe un mandato Constitucional de legislar en ese sentido”, dijo Pina, según el periódico Reforma.

“La corte incurriría en activismo judicial”, agregó Pina, lo que “desbordaría por muchos sus facultades constitucionales superaría sus poderes constitucionales”.
 
La Conferencia del Episcopado Mexicano aplaudió la decisión de corte, tuiteando inmediatamente después: “Hoy en #México triunfa la cultura de la vida, gracias a todos y cada uno de los que se unieron para orar y levantar la voz. ¡Viva la Vida!”

En una declaración el 24 de julio, los obispos instaron a “todos los fieles católicos y todos los ciudadanos a unir esfuerzos para asegurar que se aprecie la dignidad de cada ser humano y que superemos los serios desafíos que enfrentamos en este momento en nuestro país”.

Analistas dijeron que una decisión respaldando la propuesta podría haber resultado en la despenalización efectiva del aborto, ya que los tribunales inferiores emitirían fallos ordenando a las legislaturas estatales que eliminen sanciones penales.

“Si bien sus consecuencias inmediatas tendrían efecto en ese Estado (Veracruz), sus efectos se podrían extender a las demás entidades de país “, dice la declaración de los obispos, firmada por el obispo Jesús José Herrera Quiñónez de Nuevo Casas Grandes, director de la Ministerio de obispos para asuntos relacionados con la vida. “Pedimos a las autoridades de cualquiera de los tres poderes, actuar con miras a otorgar la máxima protección legal al derecho a la vida que tiene cada individuo de la especie humana en cualquier momento y circunstancia”.

Actualmente, solo la Ciudad de México y el estado de Oaxaca han despenalizado el aborto, aunque las medidas que proponen la despenalización se han presentado y rechazado en varios estados durante el año pasado.

Agencia de ayuda CRS enfrenta batalla contra el hambre en pandemia

Personal de Catholic Relief Services en Kenia distribuye artículos donados al gobierno del condado de Kisumu el 2 de julio de 2020, parte de la respuesta para combatir el COVID-19. Foto CNS-Florence Ogola, Cortesía de CRS

WASHINGTON (CNS) — Mientras que la pandemia de coronavirus acapara la atención mundial, para aquellos que trabajan en organizaciones como Catholic Relief Services (CRS), esta crisis de salud es una más en una larga lista de emergencias que el personal debe atender en su misión de ayudar a los más pobres del mundo.

“Nuestros socios en el Líbano dijeron que el COVID-19 no es su mayor problema. Su problema principal es la crisis económica que causó una devaluación del 80 por ciento de la moneda; realmente están siendo golpeados económicamente”, acotó Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de la agencia de ayuda humanitaria internacional de los obispos de Estados Unidos, en una entrevista el 17 de julio con Catholic News Service sobre el creciente problema de hambre que el mundo está por enfrentar.

El hambre es lo que el Líbano enfrenta con el colapso de su moneda, ya que las personas pueden comprar mucho menos con su dinero y las importaciones de alimentos se vuelven escasas. Algunos temen que el país pueda enfrentar pronto la hambruna, una situación que el país no ha visto desde fines de la década de 1910, cuando, como el resto del mundo, también se enfrentaba a una pandemia.

Y el hambre, particularmente durante una pandemia, es motivo de gran preocupación, no solo en el Líbano.

Un informe del 13 de julio de las Naciones Unidas expuso que casi 690 millones de personas pasaron hambre en 2019 (un aumento de 10 millones con respecto al año anterior), cifras que llegaron antes de que comenzara la pandemia. Los países y áreas geográficas con un alto número de poblaciones vulnerables que pronto pueden experimentar hambre a gran escala, además de otras condiciones, están causando alarma entre agencias de ayuda como CRS a medida que el virus se propaga.

“Si están desnutridos, entonces son mucho más propensos al COVID-19. Si tienen malaria, son mucho más propensos al COVID-19, si tienen VIH/SIDA, son mucho más propensos”, señaló Callahan.

Sin embargo, incluso cuando el ejército de 7,200 empleados y socios de CRS (que trabajan en nombre de la organización en todo el mundo) están tratando de defenderse del virus, algunos de ellos dirigen las primeras líneas de ayuda.

En los más de 110 países donde CRS presta servicios, el personal y los socios han continuado con el trabajo diario de la organización, dijo Callahan. Algunos han modificado las operaciones y están trabajando de forma remota, mientras que en otros lugares han continuado alimentando a las personas y proporcionando servicios esenciales, tomando las precauciones estándar de usar máscaras, lavarse las manos, y mantener una distancia segura con los demás.

El trabajo ha resultado más desafiante que nunca.

En algunos lugares, además de la pandemia, algunos se enfrentan a una variedad de obstáculos, ayudando en medio de destrucción natural debido a las tormentas tropicales en América Central, las sequías y las plagas de langostas en África, y la actual temporada de tifones en Asia, además de violencia localizada en algunos países. Algunos afiliados a CRS incluso han muerto en los conflictos. Sin embargo, el trabajo continúa.

“Continuamos haciendo nuestros programas de asistencia, asegurándonos de que las personas se alimenten, obtengan lo que necesitan para poder plantar (cultivos)”, proporcionar acceso a medicamentos o tratamiento para la malaria, VIH/SIDA, administrar vacunas, todo “para no tener una crisis de hambre tan grave como la que se prevé en este momento”, acotó Callahan.

Es una carrera contra reloj en muchos niveles. Los bloqueos de países que se han producido debido a la pandemia han provocado una serie de interrupciones en una variedad de suministros en muchas naciones, particularmente en aquellas en desarrollo.

“La comida que normalmente vendría de un país a otro ahora está bloqueada”, dijo Callahan.

Algunos enfrentan amenazas incluso hacia los pocos cultivos locales que habían plantado debido al daño de tormentas, como fue el caso en América Central, donde la tormenta tropical Amanda azotó a algunos países a fines de mayo. Ahora, la amenaza de falta de suministros y una plaga inminente de langostas, amenaza los cultivos recién plantados.

“Se les pide a los agricultores y otras personas que normalmente salen y cuidan sus campos que no viajen, que se queden en sus casas”, dijo Callahan. “El fertilizante y algunos de los pesticidas que se requieren en ciertas áreas no se pueden enviar debido al cierre de muchos de estos países, por lo que existen todos estos bloqueos que están reduciendo la capacidad de producir localmente o acceder comida de otros países y eso está creando un problema”.

A diferencia de Estados Unidos, que ofrece paquetes de ayuda económica a sus ciudadanos, no hay una red de seguridad económica en algunos lugares, señaló Callahan.

“No tienen eso porque son asalariados diarios o, si son agricultores que tienen préstamos, esperan hasta que llegue la cosecha. Pero necesitan comida y necesitan ayuda”, continuó.

“Si no ayudamos ahora, tendremos un número mucho mayor de personas con hambre. Tendremos un mayor número de niños pequeños que sufrirán retraso en el crecimiento y, cuando llegan a ese punto, no pueden recuperarse”, acotó Callahan. “Nunca podrán desarrollar todo su potencial humano, por lo que será una tragedia que nos pesará toda la vida. Entonces, esta situación es realmente urgente”.

En lugares como Centroamérica, donde las escuelas han estado cerradas desde marzo, CRS ha continuado programas como comidas escolares, pero en forma de raciones mensuales que se dan a las familias para que los niños puedan seguir alimentándose y no se queden sin comer durante períodos prolongados de tiempo.

En julio, CRS se unió a otras organizaciones religiosas que solicitan al Congreso entre $10 mil y $15 mil millones en ayuda para más del 70 por ciento de los países que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han descrito como mal equipados para manejar el coronavirus.

Con su campaña “Lead the Way” (Lidera el Camino), CRS está pidiendo a católicos estadounidenses que visiten su sitio web www.crs.org/get-involved/lead-way y se involucren para ayudar a los vulnerables, llamando o enviando cartas a sus senadores y miembros del Congreso para impulsar la financiación.

Con la campaña en inglés y español se espera también llegar a católicos estadounidenses de ascendencia hispana para que puedan ayudar en el esfuerzo, dijo Callahan.

“Solo estamos pidiendo un pequeño porcentaje de dinero (del presupuesto de Estados Unidos) para ayuda internacional”, continuó Callahan. “Entendemos que Estados Unidos también necesita recuperarse y tenemos muchos problemas aquí … pero también sabemos que tenemos una responsabilidad global y necesitamos ayudar a nuestros hermanos y hermanas en el extranjero. Los católicos estadounidenses pueden ser particularmente útiles”.

El dinero también ayudaría con una preocupación urgente que afecta directamente a los socios de CRS que viven donde los sistemas de salud están al borde del colapso.

“Las instalaciones médicas se encuentran en una situación difícil y muchas de estas personas están trabajando con valentía para ayudar a gente que lo necesita, pero al mismo tiempo, estamos muy, muy preocupados por el riesgo que ellos enfrentan, en particular nuestro personal en esos países”, señaló.

“Nuestro personal internacional a menudo puede ser evacuado e irse a casa, pero el personal que está en primera línea y los socios de la iglesia local, como los grupos de Cáritas y otros”, manifestó Callahan, “realmente están en esa línea de frente y, al estar en primera línea prestando servicio, corren mucho más peligro de contraer COVID-19, enfermarse y, por lo tanto, estamos muy preocupados por la capacidad de tratarlos en un sistema”.

Con los desafíos que COVID-19 ha introducido, simplemente no hay forma de presentar de mejor manera una tragedia inminente, dijo.

“La situación parece muy grave”, sostuvo. “El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas … predice que será catastrófico”.

El hambre aguda podría duplicarse este año de lo que era en 2019, por lo que ahora es el momento de mitigarlo, continuó.

“Es una gran responsabilidad y siento mucho peso sobre mis hombros”, dijo Callahan.

Pero, por otro lado, agregó: “Estoy realmente inspirado por los colegas y las personas con las que trabajamos en todo el mundo, para ver el Evangelio en acción, para ver a los socios de la iglesia en el terreno llegando a la gente, para ver el desinterés y la valentía de nuestro personal, ayudando a las personas en un momento en que muchos de nosotros tenemos miedo de contagiarnos. Es francamente, verdaderamente, realmente inspirador”.