Obispo pide al Congreso a mostrar compasión, solidaridad con refugiados

El obispo auxiliar Mario E. Dorsonville, de Washington, presidente del comité de migración de los obispos de Estados Unidos, se dirige al Subcomité de Inmigración y Ciudadanía de la Cámara de Representantes en Washington el 27 de febrero de 2020. Foto CNS-Tyler Orsburn

WASHINGTON (CNS) — Durante una audiencia el 27 de febrero en el Congreso sobre el estado del programa de refugiados de la nación, el obispo auxiliar Mario E. Dorsonville de Washington hizo mención de alguien que no se menciona con frecuencia en el Capitolio: el papa Francisco.

“Hoy estoy aquí para reiterar el mensaje del Santo Padre: reconocer que siempre debemos, pero en particular en este momento de gran crisis global, identificar a los más vulnerables y acogerlos dentro de lo posible”, dijo.

El obispo, presidente del comité de inmigración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), enfatizó ante los miembros del Congreso y otros presentes en la sala de audiencias que estaba allí para ofrecer su perspectiva como un inmigrante colombiano naturalizado estadounidense.

Fue uno de los cuatro miembros de un panel que se dirigieron al subcomité judicial de inmigración y ciudadanía de la Cámara de Representantes, a fin de analizar la condición del Programa de Refugiados de EE.UU., una semana antes del 40 aniversario de la ley bipartidista sobre refugiados de 1980, promulgada por el presidente Ronald Reagan.

El obispo estuvo acompañado por Barbara Strack, asesora del programa de servicios de inmigración y refugiados de la iglesia a nivel mundial y exjefa de la división de asuntos de refugiados en los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de EE.UU.; Biar Atem, delegado de Nevada ante la organización Congreso de Refugiados y miembro de su junta directiva, quien llegó a EE.UU. como refugiado desde Sudán; y Lora Ries, investigadora principal de seguridad interna en la Fundación Heritage.

El obispo Dorsonville no habló sobre los esfuerzos específicos de EE.UU. para reasentar a los refugiados, que ahora se han visto obstaculizados al reducirse la cifra de los que son autorizados a ingresar a Estados Unidos, sino enfatizó en más de una ocasión que el país debe hacer más al respecto.

“A pesar de la reducción en los programas de reasentamiento y en el número de refugiados permitidos, necesitamos acoger a los refugiados ahora más que nunca”, dijo. Igualmente agregó que la peor respuesta sería la indiferencia, que es directamente lo contrario a la preocupación que el papa Francisco le ha pedido al mundo que manifieste hacia los refugiados.

“Tenemos una importante responsabilidad de ser líderes en la comunidad internacional”, agregó, subrayando que si el país cierra sus puertas, se aislará del mundo global en un momento en que debe estar mostrando compasión y solidaridad hacia los refugiados.

El obispo señaló que el papa Francisco, en su primer viaje oficial como pontífice, visitó la isla de Lampedusa al sur del Mediterráneo, donde oró por los cientos de migrantes africanos que se ahogaron tratando de alcanzar las costas europeas. Durante esa visita él hizo una pregunta que el obispo considera que se aplica a todos: “¿Dónde está tu hermano, tu hermana?”.

El obispo Dorsonville dijo que las agencias de Caridades Católicas en todo el país han acatado el llamado del papa de acoger a los refugiados por más de 50 años, principalmente porque reconocen el carácter sagrado de la vida humana.

Cuando se le preguntó cómo se sintieron los líderes de la iglesia cuando el gobernador de Texas Greg Abbott anunció en enero que el estado no reasentaría a más refugiados, el obispo dijo que esta decisión fue decepcionante para los obispos católicos del estado.

La representante Sylvia García, D-Texas, presidenta del subcomité que realizó la audiencia, de igual manera mencionó la acción del gobernador de Texas, a la que calificó de “errada”. Esta decisión está actualmente suspendida ya que una orden judicial preliminar ahora le impide a la administración Trump aplicar la orden ejecutiva que le permitiría a los funcionarios de gobiernos locales y estatales rechazar el reasentamiento de refugiados.

En sus palabras de apertura de la audiencia, García dijo: “El mundo está experimentando la peor crisis de refugiados en la historia con unos aproximadamente 25.9 millones de refugiados en el mundo, y nosotros no podemos abandonar nuestra larga tradición de liderazgo en acogerlos”.

Dijo que el reasentamiento de refugiados ha sido parte de un esfuerzo bipartidista durante décadas, “pero, todo esto cambió cuando esta administración politizó a los refugiados, argumentando mentiras y reduciendo el número de los refugiados admitidos a Estados Unidos anualmente”.

La administración Trump ha limitado el número de refugiados para este año a 18,000, menos que el límite de 30,000 en 2019 y significativamente menos de los 110,000 que el presidente Barack Obama dijo que debían ser permitidos en Estados Unidos en 2016.

En el testimonio presentado por el obispo, el mencionó que el país ni siquiera se encamina a alcanzar la meta de reasentar 18,000 refugiados este año.

Su intervención resaltó que el reasentamiento de refugiados está reservado para los más vulnerables que enfrentan una urgente necesidad de abandonar su país natal.
 
“Estas poblaciones más vulnerables necesitan de nuestra ayuda inmediatamente, y nosotros, junto con las otras agencias de voluntariado, estamos dispuestos a trabajar con ustedes y con la administración para asegurar que juntos alcancemos la meta de este año de admitir a 18.000 refugiados”, dijo en su declaración.